5 de julio - Tarso
6 de julio - Capadocia
7 de julio - Konya
8 de julio - Pamukale, Hierápolis
9 de julio - Éfeso
10 de julio - Éfeso, casa de María
11 de julio - Estambul I
12 de julio - Estambul II

El valle del Lico

Al oeste de la provincia de Galacia se hallaba la de Asia. Siguiendo la ruta que conduce de Antioquía a Éfeso, se desciende de las alturas de Frigia al valle que riega el río Lico, cuyo curso recorre unos 38 km para encontrarse con el río Meandro, que señala el camino hacia Éfeso y el mar Egeo. En el pequeño valle del Lico, situado en la parte oriental de la provincia de Asia, había tres ciudades principales. En cada una de ellas estableció Pablo una iglesia. Se trata de Colosas, Laodicea e Hierápolis; dos cartas del apóstol van dirigidas a ellas. La Epístola a los Colosenses fue escrita en Roma, cuando Pablo se hallaba preso, poco después del año 60 d. C. Fue llevada a Colosas por uno de los discípulos de Pablo, llamado Tíquico, y debía ser leída también en la iglesia de Laodicea (Col 4, 7-17). Tíquico iba acompañado del esclavo fugitivo Onésimo, convencido por Pablo de que debía regresar junto a su amo, Filemón, en Laodicea o Colosas, y portardor del hermoso escrito que es la Carta a Filemón. Este personaje debía de ser uno de los dirigentes de las iglesias del valle del Lico, y su casa era el lugar donde se reunía una de aquellas comunidades cristianas (Flm 2).
Pablo pudo pasar por el valle del Lico camino de Éfeso en su tercer viaje de misión. Tanto en el segundo como en el tercer viaje partió de Antioquía de Siria, llegó a Tarso, pasó las Puertas de Cilicia y giró un viaje de inspección por las iglesias de Galacia. En el segundo viaje, por consiguiente, atravesó la zona norte de la provincia de Asia y llegó hasta el norte de Grecia. En el tercer viaje pasó directamente de Antioquía de Galacia a Éfeso. La ruta seguía el curso del Lico hasta alcanzar el río Meandro; sin embargo, las iglesias de las tres ciudades del Lico no fueron fundadas, evidentemente, por Pablo en persona, sino por sus discípulos, mientras el Apóstol se hallaba en Éfeso. Uno de aquellos discípulos era un colosense llamado Epafras (Col 4, 12s), forma abreviada de Epafrodito.
Ninguna de las tres ciudades del Lico ha sido excavada, pero se han fijado sus respectivos emplazamientos y han sido exploradas las ruinas. Colosas, la más antigua de las tres, fue identificada en 1835 por W.J. Hamilton, que además vio numerosas ruinas de la ciudad antigua; a partir de esa fecha, las piedras superficiales de las mismas han sido utilizadas para edificar modernas construcciones en los alrededores. Una inscripción procedente de este lugar menciona a un cierto T. Asinio Epafrodito, pero es muy dudoso que este personaje sea el Epafras compañero de Pablo. Por otra parte, algunos creen que el nombre del Apóstol aparece en un altar de mármol procedente de Laodicea.
Colosas se hallaba al extremo superior u oriental del valle, mientras que Laodicea quedaba a unos diecinueve kilómetros a occidente. La última fue fundada hacia el 250-240 a.C. como un campamento militar que defendía las fronteras occidentales del imperio de Antíoco II de Siria. Está emplazada sobre una pequeña eminencia del terreno y ocupa una superficie de unos dos kilómetros cuadrados; aún son visibles las ruinas de dos teatros, un estadio, bloques de piedra procedentes de la puerta oriental y un gimnasio o edificio para baños públicos. En el Apocalipsis se reprocha a la iglesia de Laodicea no ser ni fría ni caliente, sino tibia, y se le acusa de pretender que es rica y no necesitar nada, cuando en realidad es pobre y miserable. Los investigadores creen que se alude a la próspera vida comercial de la ciudad y a un rasgo característico de sus abastecimientos de agua. Todavía aparecen entre las ruinas de Laodicea los restos de un depósito elevado y tuberías de cerámica obstruidas por los depósitos de cal. El agua se llevaba a la ciudad mediante acueductos y tuberías, probablemente desde unos manantiales termales de las proximidades, por lo que el líquido llegaría templado. (G. E. Wright, Arqueología bíblica, p. 488-490.)

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